Se ha muerto la esperanza que engendraba el niño
En los ojos de aquel que se han convertido en escarcha
El atardecer de mirada rosada en el viento suspirante
Trae consigo recuerdos vestidos de aire evanescente
Al morir la mañana su doradez se entreabre oblicuamente
En una brecha rota del corazón cicatriz que no cierra
En el punto donde el abismo cae en picado dentro de ti
Sin más palabras que decir sin más idiomas
Sólo la atónita voz de tus ojos en un infinito final
¿Qué punto limítrofe guillotina la realidad de la imaginería?
Entre lo ideal y lo real media una sutil línea quebradiza
Mientras la muerte campea a sus anchas cósmicas
La muerte anhelada la muerte aterradora la muerte muerte
La muerte ata la vida a los pies todo pues reside en la muerte
La vida vuela con cada astro que muere como un soplo
Incapaz por su velocidad de decirle adiós y bla bla.
La tarde se lamenta con el aullido de la noche
El suspiro negro engulle cuanto a vivido y muerto
La paleta de colores oscuros se despliega ante ti
El brillo plateado del tul de seda se rompe
En los silencios de los segundos que se suceden
Hay algo más allá, más allá de la realidad cotidiana
Cuando el sol cercena la mañana del soñador
Nuevas paletas de colores oscuros se extienden
Y existe el color en ti y en las cosas
Resplandecen ante la mirada miles de arco iris
En mis iris y pupilas todo va y viene
Como trenes o centellas voladoras y fugaces
Intentando vislumbrar el rostro de los átomos
Entre el desdén y el aplauso de la nada
Perdido en medio del todo.
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